UMSA Bolivia: Desarrollan un juego que usa tecnología similar a la del Xbox

Geomatch es el nombre del videojuego que se controla a través del movimiento de las manos y que fue diseñado para aprender geografía. Tres ingenieros electrónicos de la Universidad Mayor de San Andrés son los creadores de este prototipo que sólo requiere una computadora y un par de sensores para funcionar.
Evert Pocoma, José Laruta y Franz Mejía, los tres de 24 años, decidieron juntarse en un hackaton (reunión de programadores para competir entre sí), hace una semana, con el fin de emprender este proyecto. La consigna del concurso era crear un juego o una aplicación para el área educativa.

Este dispositivo consta de tres niveles, en los cuales el usuario debe hacer girar el globo terráqueo con la mano izquierda  y mover objetos con la derecha. Estas acciones se las realiza mediante el movimiento de las extremidades en el aire, a una distancia de un metro y medio del monitor. Ello es posible a partir de la de sensores que detectan los movimientos.

"Lo que se hace en el primer nivel es emparejar banderas con sus respectivos países. En el segundo nivel se empareja lugares característicos con países. En el tercer nivel hemos colocado trajes típicos y danzas que caracterizan a un país”, explica Evert.

De esta manera, estos emprendedores pretenden demostrar que es posible, con pocos recursos, desarrollar videojuegos en el país. José explica que en esta primera versión sólo es necesario hacer click en un archivo ejecutable, que se instala en la computadora, además de conectar los sensores y empezar a jugar.

"Hemos visto que para desarrollar un juego no es necesario que te compres un control de bajo costo. Si tú quieres diseñar un juego interactivo, tú mismo podrías diseñar un sensor. El sensor que hemos desarrollado es de bajo precio”, complementa Evert.

En síntesis, José comenta que el sensor, que permite girar el globo terráqueo, está compuesto de un acelerómetro giroscopio, una placa de arduino y un módulo RF. Sumados los tres, hacer un control propio, cuyo precio no excede los 150 bolivianos. A ello  hay que añadirle la utilización de un sensor kinect, que tiene  consolas como el Xbox o el Nintendo Wii, para mejorar el reconocimiento de movimientos del cuerpo.

Este proyecto, Geomatch, los habilitó para exponerlo en la próxima Feria del Libro en La Paz, donde se definirá qué equipo se declara ganador absoluto del hackaton en el cual participan. Tanto Evert como José vieron una oportunidad para mostrar que no sólo los informáticos pueden incursionar en este tipo de desarrollo.


Video: Tres ingenieros paceños crean un videojuego educativo

La vocación y el destino

José recuerda que desde que era adolescente ya tenía una inclinación hacia los videojuegos y a ver cómo funcionaban por dentro. Mientras que Evert no imaginó en su infancia que años más tarde desarrollaría su primer juego, ya que su meta personal era ser militar.

"La verdad yo me veía en otra cosa, ha sido un cambio drástico”, bromea  Evert. "Siempre ha sido un sueño, desde que entré a la universidad, poder desarrollar tecnología. A medida que avanzaba en la carrera me di cuenta de que no es imposible, de que los ingenieros de aquí podemos hacer desarrollo y cumplir retos de talla internacional”, afirma a su vez José.

Proyecciones

Una de las metas de este equipo de desarrolladores es poder incorporar este videojuego educativo en las computadoras que produce la estatal Quipus. Este joven ingeniero considera que "lamentablemente” en las universidades bolivianas los ingenieros se forman para incorporarse a una industria y ser un engranaje.

A Evert le gustaría especializarse en tecnologías de la información y la comunicación, porque le inquieta el manejo de servidores y sistemas de monitoreo. Mientras que a José le interesa destacar en el campo de la programación.


 Punto de vista

Willmar Pimentel  Administrador Bolivia tech hub

"Es relativamente nuevo en Bolivia”

El desarrollo de videojuegos a nivel de competencias es algo relativamente nuevo en Bolivia, si bien desde hace años toda aquella persona del área de informática conocía a algún amigo que realizaba videojuegos, como proyecto personal o que se presentaba en alguna feria de su universidad, no eran proyectos que se llegasen a consolidar o que creasen procesos educativos o competitivos para fomentar su masificación.

De igual forma existen muy pocas empresas nacionales que exploten los videojuegos como base de su economía. Algunas se crearon justamente para tratar de hacer videojuegos educativos que los venden a colegios o a los propios padres... Pero podemos considerar que su efecto es marginal en nuestra economía.