BATTLEFIELD: HARDLINE Poliladron

Por Stephanie Zucarelli en el Suplemento NO de Pagina/12.

La historia del Universo está definida siempre por la lucha entre dos grandes potencias: el Bien o el Mal, Dios o el Diablo, Battlefield o Call of Duty. Año tras año, ambas sagas de shooters bélicos se pisan los talones entre sus lanzamientos, enloqueciendo oleadas de fanboys que se destripan por decidir cuál es el mejor, al estilo River vs. Boca.

A comienzos de este año, EA dio el primer paso con el estreno de Battlefield: Hardline, un juego de tiros en primera persona con ganas de ser un dramón policial. Cualquier persona que alguna vez hubiera deseado participar de un capítulo de Law and Order cumplía sus fantasías tan sólo de ver la estética que proponía. Pero no es de facha que vive un juego, y el Hardline quedó demasiado chico para las expectativas de los fans. El lanzamiento fue relativamente estable en términos técnicos, aunque tampoco hubo mucho material donde errar: lamentablemente, terminó pareciendo más un DLC (contenido descargable) que un juego completo de la saga.

Pero aunque no sea un digno descendiente de su título madre, sí atiende una necesidad básica del gaming: el entretenimiento. Si todavía existía la duda de qué jugar que no fuera tan rebuscado como un DarkSouls ni tan simplón como un Candy Crush, éste es el tipo de juego recomendado: manejo lineal, una trama típica y demasiados tiros para cuadrar con el rol de policía que se asigna. Pero si se compra Battlefield, no es la ética del uso de la fuerza lo que interesa...

A pesar de que su resultado lo haya dejado en la calificación de juego bonito y casual, hay ciertos errores que en 2015 no da seguir padeciendo. Para ser un juego donde la dinámica policía-criminal es lo que mantiene al jugador interesado, la comunicación y manejo de la IA (inteligencia artificial) es completamente tosca y responde de manera rústica a las instrucciones. Inclusive, las herramientas “detectivescas” carecen de un sentido interesante en cuanto a su uso: los scanners sobrevalorados y tecnológicamente revolucionarios se limitan a funcionar acorde a la linealidad del juego, fenómeno decepcionante para aquellos que gustan investigar a fondo en la historia. También, los modos multijugador, que tienen consignas bien delineadas y divertidas, aún existen en un relativo caos con desarrollos erráticos en las misiones y glitches básicos.

EA apostó por la recaudación en un juego que intentó quedar bien con todo el mundo gracias a una trama cliché, una jugabilidad medio pelo y acciones rutinarias que no aburren si se lo juega de manera intermitente. De todas maneras, Battlefield Hardline es uno de esos lanzamientos que puede decepcionar a sus fans, pero que igualmente es capaz de atrapar al público casual, o al que esté dispuesto a pagar su precio.