La Internet de dos velocidades podría ser una realidad

Se ha sabido que la Comisión Nacional de Comunicaciones (FCC) ha propuesto una iniciativa que sabotearía de lleno el principio de neutralidad de la red.

Al parecer, eso de tratar todos los datos por igual vengan de donde vengan y sean lo que sean no es del agrado de las operadoras de telecomunicaciones, que querrían priorizar el tráfico haciendo que los usuarios pagaran más o mucho más en función del mismo. En pocas palabras: la propuesta podría permitir que las empresas que pagaran un suplemento o extra pudiesen tener un acceso a mayor velocidad que las que no, creando una Internet de dos velocidades.

Los servicios de streaming serían los principales perjudicados, ya que son los que copan un mayor ancho de banda, y deberían pagar este suplemento para que sus datos se sirviesen a la velocidad esperada. Algo que también pasaría, seguramente, con videoconferencias o incluso el VoIP, y en todas las empresas vinculadas a Internet en general.

El sector de telecomunicaciones viene reclamando desde hace años el hecho de que empresas como Google (cómo no), Yahoo!, Facebook y otros grandes titanes se aprovechan de sus conexiones para sacar un importante rédito económico, y que no invierten en el coste de creación y mantenimiento de dichas redes. Con este pago extra se podrían sufragar los gastos que, al parecer, no logran cubrir con el pago de las conexiones estándar. Eso parece que no es suficiente...

Los defensores de la neutralidad de la red advierten que un sistema de "copago" de Internet crearía un gran desnivel en la creación de contenidos y empresas relacionadas con el sector, permitiendo que sólo las que se lo pudiesen permitir estuviesen en primera línea, discriminando a todas las demás. Además, podría cambiar perfectamente la Internet tal y como la conocemos, con la proliferación de servicios de pago que relegarían a los gratuitos de una forma imparable.

Brasil, Holanda, Chile o Ecuador han legislado a favor de la Neutralidad de la Red, así que el paso que pueda dar Estados Unidos estará claramente en el punto de mira del resto de países que no han manifestado públicamente su postura.