AlphaGo vuelve a ganar al ser humano en un juego mental

El mejor jugador de go del mundo, Ke Jie, perdió ayer su segunda partida ante AlphaGo, la inteligencia artificial de Google que esta semana mide si las máquinas superan al ser humano en el juego mental más complejo.

Después de tres horas y media de juego, Ke Jei decidió rendirse al entender que la partida estaba ya ganada por la inteligencia artificial, con la que volverá a medirse en el tercer y último duelo el sábado 27 de mayo.

“En cierto punto de la partida pensé que estaba cerca de ganar el partido, estaba muy excitado y sentí mi corazón palpitar, por ello hice algunas jugadas estúpidas”, reconoció ayer en la rueda de prensa posterior a la partida Ke Jie, quien durante los últimos minutos del lance mostró mucho nerviosismo y hasta cierta ansiedad.

“Quizá ese es el problema de los humanos”, admitió el jugador chino, considerado a sus 19 años el mejor del mundo en la disciplina del go, un milenario juego asiático de estrategia.

AlphaGo se mostró más conservador al principio de la partida que en el primer duelo del martes, hasta el punto de que el líder del equipo que lo ha diseñado, el británico Demis Hassabis, señaló que ese inicio “fue el más igualado de los humanos contra AlphaGo” en todas las partidas que ha disputado la máquina.

“Ke Jie fue perfecto al principio”, aseguró Hassabis, presente esta semana en los duelos que se disputan en la ciudad oriental china de Wuzhen.

Ke Jie empleó una estrategia ambiciosa, abriendo múltiples frentes a través del tablero en un movimiento que, según los comentaristas por Internet, era un intento de aprovecharse de la preferencia de AlphaGo por la certeza en lugar de los puntos del juego. Pero el jugador de inteligencia artificial frustró gradualmente las oportunidades y ganó un gran bloque de territorio que habría sido difícil de romper.

Go es un complejo juego de mesa de hace miles de años en el que dos jugadores mueven fichas blancas y negras en un tablero (19 x 19 líneas). Ofrece un número incalculable de configuraciones —más que el número de átomos en el universo— y su desarrollo obedece a conceptos estratégicos que van más allá del simple cálculo matemático, por poderoso que sea éste.

De ahí que la intuición y la creatividad sean necesarias para ganar en este juego a un muy alto nivel. Y hasta ahora se consideraba que en estos dos ámbitos el ser humano era necesariamente superior a la máquina.

Es popular en países de Asia y la mayoría de los jugadores que lideran los rankings son de China, Japón y Corea del Sur.

AlphaGo, creado por DeepMind Technologies, una filial de Google especializada en la inteligencia artificial basada en Londres, ya causó sensación el año pasado al derrotar por cuatro partidas a una al gran maestro surcoreano Lee Se-Dol. Era la primera vez que un programa informático aplastaba a un gran jugador de go.

La victoria de AlphaGo fue saludada como un nuevo paso tecnológico para los ordenadores, no solamente capaces ahora de conducir automóviles sino también de ayudar a la humanidad a resolver algunos de los problemas científicos, técnicos o médicos más arduos. AlphaGo está además dotado de algoritmos que le permiten aprender de sus experiencias.

Más allá de las mejoras técnicas, AlphaGo lleva un año entrenándose. Bajo el seudónimo de Magister et Master jugó de incógnito un total de 51 partidas en línea contra algunos de los mejores jugadores del mundo.


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